Nació en Campania, Italia. El nombre de su padre era Petronio. Honorio I fue un administrador prudente. Es recordado por su posición ante la controversia provocada por la doctrina herética del monotelismo. La carta que envió para tratar esa herejía, más que condenarla parecía apoyarla. 42 años después de su muerte, Honorio I fue declarado hereje juntamente con su carta. Cuando siglos después, la iglesia católica trató el asunto de la “infalibilidad” papal, los eruditos católicos resolvieron el problema diciendo que Honorio I no aprobó el monotelismo, por lo tanto no estaba equivocado, solamente utilizó un lenguaje “poco apropiado”.