Eugenio II 824-27
Se supone que Eugenio es hijo de un personaje llamado Boemundo. A la muerte de Pascual I, se
dio una pugna en el seno de la nobleza romana que había buscado el apoyo de los franceses en
contra del papa Pascual I. A pesar de lo decidido en el Concilio romano del año 769 bajo el
papado de Esteban IV, finalmente se impuso la voluntad de los nobles que eligieron a Eugenio II y
lo coronaron el 6 de junio del año 824. Aunque su biógrafo lo describe como hombre humilde, una
vez coronado papa, hizo decorar la iglesia llamada de Santa Sabina con mosaicos y piezas de
bronce que llevaban grabado su nombre. La elección de Eugenio II fue un triunfo político para los
francos. El emperador Luis I envió a Roma a su hijo, el rey Lotario I, con el propósito de
asegurarse que los nobles que tuvieran afinidad con Francia obtuvieran beneficios espe- ciales y
a aquellos a los que les hubieran confiscado sus propiedades, les fueran restituidas. Para
formalizar esto último, el año 824 el papa Eugenio II y Luis I firmaron un concordato. El concordato
resultó en un avance del poder de los franceses sobre Roma. También estableció que en futuras
elecciones de papa, los únicos en capacidad de hacerlo eran aquellos a los que Esteban IV había
autorizado el año 769. También se decretaba el nombramiento de dos comisionados encargados
de velar por la administración de justicia en Roma. Uno de los comisionados sería nombrado por
Luis I y el otro por el papa. Cualquier disputa respecto a la administración pública de Roma, sería
resuelta por el papa, en caso contrario, se dejaría al arbitraje del emperador. La población debía
ser juzgada bajo la ley romana, lombarda o sálica, dependiendo bajo cuál de éstas viviera. En ese
mismo concordato se decretaba que un papa no podía ser elegido ni coronado sin la presencia de
los enviados del emperador. En el año 820, el imperio bizantino tenía un nuevo emperador, Miguel
II el Tartamudo. Éste fue en un principio tolerante con los adora- dores de imágenes, pero pronto
comenzó de nuevo el auge del movimiento iconoclasta. Miguel II trató de lograr el apoyo de Luis I,
que a su vez consultó con el papa. Eugenio II envió en el año 825 a un grupo de obispos a París
para tratar el tema de la idolatría y la iconoclasia. Los obispos nombrados fueron incompetentes y
no lograron producir ningún dictamen al respecto. Posible- mente como resultado del fracaso de
París, en el año 826, Eugenio organizó un importante Concilio en Roma, con la participación de 62
obispos. Entre lo decretado en ese concilio estaba la decisión de cesar de sus cargos a todos los
obispos y sacerdotes que no tuvieran el conocimiento suficiente para desempeñarlos. También se
ordenaba la contratación de catedráticos que debían dar instrucción en todas iglesias, catedrales,
palacios episcopales, etc. Todavía se hallan monedas acuñadas con el nombre de Eugenio II y de
Luis I. Eugenio II murió el 27 de agosto del año 827.


Todos
los
papas
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