Su nombre, Giacomo Savelli. Nació en Roma en 1210. El papa Honorio III era su tío abuelo. Estudió en la universidad de París. En 1261 fue nombrado cardenal diácono. El 28 de julio de 1265 tomó parte en la investidura Carlos de Anjou como rey de Sicilia que reinó como Carlos I. Fue prefecto de la región de Toscana y capitán del ejército del papa por Martín IV. El 1 de septiembre de 1271 junto a otros cardenales eligió como papa a Tebaldo Visconti quien reinó como Gregorio X. En julio de 1276, fue comisionado por el papa Adrián V para que junto a otros dos cardenales fuera a la corte del rey Rodolfo I de Habsburgo y lo amenazara expresándole que debía seguir el curso de acción dictado por el Vaticano. A la muerte de Martín IV, el colegio cardenalicio lo eligió como papa el 2 de abril de 1285. Al momento de su elección el Vaticano estaba siendo seriamente presionado por el rey Carlos I para que el nuevo papa fuera de origen francés. Esa fue una de las razones por la que la elección papal fuera tan inusualmente rápida. En Sicilia, en la desastrosa masacre conocida como las Visperas Sicilianas, la población desconoció el reinado de Carlos I y recibió como nuevo monarca a Pedro III de Aragón sin el consentimiento del Vaticano, esa rebelión contra la autoridad de la iglesia de Roma debía ser tratada sin demora. Cuando Honorio IV llegó al trono, el pueblo siciliano estaba abiertamente enemistado con el papa Martín IV y con Roma, que había apoyado militarmente a Carlos I, además le había quitado el trono a Pedro III de Aragón para entregárselo a Carlos de Valois, hijo de Felipe III de Francia. Honorio IV no le restituyó el trono a Pedro III de Aragón, pero tampoco aprobó la forma tiránica en que Carlos I había gobernado Sicilia. El rey Eduardo I de Inglaterra le pidió a Honorio IV que interviniera para terminar con la sangrienta guerra entre Felipe III de Francia y Pedro III de Aragón, el papa respondió que no podía privar a Felipe III de cosechar los frutos de una guerra que estaba peleando para la iglesia y a instancias de la misma. Durante el reinado de Honorio IV, las tropas del conde Guido de Montefeltro enemigo del papado fue finalmente derrotado por el ejército de la iglesia. El 2 de febrero de 1287, coronó como emperador del Sacro Imperio Romano Germánico a Rodolfo I de Habsburgo en la Basílica de San Pedro en Roma. Con el propósito de capacitar a quienes evangelizarían a los pueblos musulmanes, propició la creación de cátedras de lenguas orientales en la universidad de París. Honorio IV murió en Roma el 3 de abril de 1287.