Clemente II 1046-47

Nació en medio de una familia noble de Sajonia, Alemania. Fue obispo de Bamberg, Alemania y
después capellán de la corte del rey Enrique III el Negro. Conocido como hombre de recto y
estricto. Coronado el 25 de diciembre de 1046. A mediados de 1046, el rey Enrique III llegó a Roma
acompañado de una impresionante comitiva integrada por príncipes y dignatarios de la iglesia.
Llevaba el propósito de ser coronado emperador y restablecer el orden en Roma que se debatía
en el caos causado por la presencia de tres papas que reclamaban a la vez la legitimidad de su
propio reinado. De los tres contendientes,
Gregorio VI era el que tenía la posibilidad y la solvencia
moral de reclamar el trono. Contrario a lo que se esperaba, Gregorio VI explicó que en ningún
momento le animó un motivo oscuro, que no quiso cometer simonía sino tan solo librar a Roma de
un papa indigno. Seguidamente abdicó dejando vacante la corona papal. El clero de Roma rogó a
Enrique III que propusiera un candidato digno de la tiara papal. (Debe notarse que Enrique III era
rey y no emperador, por tanto era ilegal su participación en el nombramiento de un nuevo papa).

Enrique III escogió a Adalberto, el arzobispo de la ciudad de Bremen, pero éste no aceptó la
nominación. Seguidamente escogió a Suidger, obispo de Bamberg y a pesar de las protestas de
éste último, fue coronado papa el 25 de diciembre de 1046. Clemente II Coronó emperador a
Enrique III y a su esposa Agnes de Aquitania. Al ser coronado, Enrique III también recibió de parte
de Clemente y los nobles de Roma, el distintivo de Patricio Romano, título que le daba el derecho
de nombrar al próximo papa. Hombres brillantes de la época como Pedro Damiani (después
canonizado por la iglesia católica), vieron esta acción como un hecho servil y perjudicial a la
iglesia. En un tiempo en el que era común pagar para ser nombrado obispo de una ciudad, el
emperador Enrique III que aborrecía la simonía jamás cobró por nombrar un funcionario
eclesiástico; le elegía de acuerdo a sus méritos. Es una aberración que sea un emperador, rey,
primer ministro o presidente quien nombre al personal que ocupa los cargos de dirigencia de la
iglesia. Clemente II que al igual que Enrique III abominaba la simonía, convocó un sínodo en Roma,
en enero de 1047. En él, se decretó que cualquier persona culpable de simonía fuera
excomulgada. Cualquier religioso que fuera ordenado a cambio de un pago, sería penado
juntamente con quien lo ordenara. Clemente II murió el 9 de octubre de 1047. Algunos aseguran
que fue envenenado por partidarios del nefasto
Benedicto IX. Fue enterrado en la catedral de
Bamberg. Es el único papa que ha sido enterrado en Alemania.  A su muerte, algunos obispos
trataron de hacer volver al trono a
Gregorio VI, a quien tenían en gran estima, pero Enrique III no
aceptó su propuesta y nombró a Poppo que reinó con el nombre de
Dámaso II.
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los
papas
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