Colegio Evangélico La Palabra
Quetzaltenango, Guatemala C.A.
Oscar A. Domínguez L.
Benedicto XIII (Antipapa)
Antipapa que reinó durante 30 años

Benedicto XIII de Aviñón
Su nombre era Pedro Martínez de Luna, nació en Illueca, Zaragoza,
en 1328 y murió en Peñíscola, Valencia, España en 1423.  
Fue papa desde  1394 hasta 1423.  Se le conoció como el Papa Luna.  
Su antecesor fué Clemente VII y le sucedieron  Clemente VIII y Benedicto XIV.  

Nacido en Illueca, localidad de la Provincia de Zaragoza, en el Reino de Aragón, era miembro de
la familia Luna, una de las principales familias aragonesas, emparentada con arzobispos y reyes.
Empezó la carrera militar, como era tradición con los segundones de las casas importantes,
pero luego pasó, como también era tradición, a la iglesia. Estudió leyes en la Universidad de
Montpellier, en la que más tarde fue profesor de derecho canónico.

Nombrado cardenal por el papa Gregorio XI en los turbulentos años de la sede de Aviñón,
acompañó al pontífice cuando, a instancias de Santa Catalina de Siena, éste volvió a Roma. El
papa Gregorio XI falleció durante los preparativos para su vuelta a Aviñón, huyendo de los
conflictos y revueltas en Roma.

Obligados por el pueblo de Roma, que irrumpió en el cónclave tirando una puerta y que
amenazó con cortarles la cabeza, la mayoría de los cardenales votaron al futuro Urbano VI.
Tras la llegada de los restantes cardenales que no habían podido acudir a Roma a tiempo, se
consultó a don Pedro sobre la legitimidad del cónclave y con los datos aportados
canónicamente se entendió que no había sido legal, puesto que se había votado, no por
convicción, sino por miedo. Se eligió a Clemente VII, que volvió a Aviñón. Don Pedro de Luna
fue legado de este pontífice durante 16 años.

A la muerte de Clemente VII (1394), el entonces cardenal Pedro de Luna fue elegido pontífice
por 20 votos de los 21 y tomó el nombre de Benedicto XIII. No obstante, Francia se opuso a
este nuevo papa de Aviñón que había mostrado no ser tan manejable como sus antecesores, y
que además era súbdito de la Corona de Aragón, por lo cual resultaba difícil obligarle a
mantener lealtad a la monarquía francesa. En 1398 Francia terminó por retirar su apoyo político
y financiero a la sede papal de Aviñón y se presionó a Benedicto XIII para que renunciara, a lo
que el antipapa se negó alegando un daño irreparable a la Iglesia. Curiosamente, esta actitud
suya sería la que la historia recordaría, surgiendo el dicho popular castellano de "Siguió en sus
trece".

Tras un bloqueo militar de los franceses sobre su palacio papal en Aviñón, Benedicto XIII logró
huir de la ciudad en 1403, buscando refugio junto a Luis II de Nápoles. El fin del apoyo francés
causó también que Portugal y Navarra dejaran de reconocerlo como papa, mientras que 17
cardenales abandonaban la obediencia a Aviñón, quedando sólo cinco cardenales leales a
Benedicto XIII, con lo que  su papado era reconocido ahora solamente por los reinos de
Castilla, Aragón, Sicilia y Escocia.

Aunque en un momento dado hubo tres papas simultáneamente (Juan XXII, Gregorio XII y él),
Benedicto siempre adujo que su papado era el válido dado que él era el único papa que había
sido elegido cardenal antes de que se produjese el Cisma de Occidente y, por tanto, el único
realmente legítimo. En 1406 Benedicto XIII inició conversaciones con Gregorio XII para
renunciar de manera conjunta y unificar la sede papal, pero estas opciones fracasaron al insistir
Benedicto XIII en su exclusiva legitimidad. Inclusive alentó la llamada Disputa de Tortosa en
1413 entre canónigos católicos y líderes religiosos judíos, en un intento de revitalizar su
actividad papal y de contrarrestar el menguante apoyo a su causa. Pero, finalmente, las tesis
conciliaristas, que defendían que el concilio era superior al papa, triunfaron y, al negarse
nuevamente a renunciar, Benedicto XIII fue condenado en el concilio de Constanza de 1415
como hereje y antipapa, y depuesto junto con Juan XXIII (el entonces reinante papa en Roma)
en tanto el Concilio designaba a Martín V como pontífice único.

El papa Martín V manda a envenenar a Benedicto III
Martín V envió a España a un legado con la misión de envenenar a don Pedro Luna, pero no
tuvo éxito. Don Pedro Martínez de Luna gozó aún de la protección de Alfonso V de Aragón por
cuestiones políticas, pero sin real influencia en el resto de Europa. Murió en 1423, a los 96 años
en el Castillo de Peñíscola, a donde había mudado la sede papal, en el antiguo castillo de la
Orden del Temple.

Tras ello sus cardenales eligieron a su sucesor, Gil Sánchez Muñoz, que tomó el nombre de
Clemente VIII, último papa de la obediencia de Aviñón, en el Salón del Cónclave del castillo de
Peñíscola, lugar donde residió hasta su abdicación en Martín V. Ésta se produjo en San Mateo,
en el Maestrazgo castellonense, el 26 de julio de 1429, principalmente debida a las presiones
políticas del rey de la Corona de Aragón, Alfonso V, inmerso en la conquista del reino de
Nápoles. Con esta abdicación se considera que el Cisma finalizó.

Benedicto también fue sucedido por el prelado francés Bernard Garnier, el antipapa Benedicto
XIV, que actuó como "papa en secreto" después de haber sido designado como tal por Jean se
opuso a la elección de Clemente VIII. Una carta del Conde de Armagnac a Juana de Arco revela
que el archidecano de Rodez conocía el paradero de Benedicto XIV y que lo aceptaba como
papa. Dos novelistas franceses, Jean Raspail y Gerard Bavoux imaginan que la línea sucesora
continuó. Algunos incluso creen que hoy existe un papa de esta sucesión con el título de
Benedicto XL.

A Benedicto XIII se le atribuye haber escrito un tratado llamado
Tractatus contra iudaeos y se
conserva un sermón castellano que pronunció en Pamplona en 1390 con motivo de la
coronación de Carlos III el Noble, rey de Navarra. Pero su principal obra es el Libro de las
consolaciones humanas, en el que sigue al "noble Boeçio", como señala en el prólogo, esto es,
el De consolatione philosophiae de Boecio; la obra fue seguramente redactada en latín y luego
traducida al castellano por él mismo o por un autor también aragonés. No está clara la fecha de
su redacción; hay quien piensa en una fecha anterior a su cardenalato, pero otros dan por
fecha el 1414, momento en el que sufre el mayor acoso por parte de las potencias europeas. El
tratado se divide en quince libros y 68 capítulos, que enseñan diversos procedimientos para
enseñar al individuo a superar las adversas circunstancias de la naturaleza humana.