Alejandro II 1061-73

Nació en el seno de una familia noble de Baggio, Italia. Su nombre Anselmo, conocido como
Anselmo de Luca, cofundador del movimiento reformador llamado de los “Pataria” que atacaba la
simonía, la inmoralidad y el concubinato en el clero. El arzobispo Guido y otros clérigos enemigos
de la reforma de la iglesia, intentaron silenciar a Anselmo enviándolo como delegado a la corte de
Enrique III. El resultado fue totalmente opuesto. El emperador se oponía a la simonía, a los abusos
y la vida licenciosa de muchos clérigos, por tanto, Anselmo halló en él un aliado. Junto al cardenal
Hildebrando y a Pedro Damiani formaron un trío de reformadores muy respetado por unos y
aborrecido por otros. A la muerte de
Nicolás II, emergió la pugna por la sucesión papal. Muchos
cardenales y obispos apoyaban al candidato de la corriente del reformista del cardenal
Hildebrando, que proponía como nuevo papa al obispo Anselmo de Luca. El otro partido lo
formaban los adeptos de Cadalus, obispo de Parma; según fuentes católicas autorizadas, este
hombre era “un ejemplo y un protector de los vicios de la época”. Finalmente, el 30 de septiembre
de 1061, resultó electo el obispo Anselmo de Luca, con el nombre de Alejandro II. Los partidarios
de Cadalus buscaron el apoyo de Agnes, la emperatriz alemana que reinaba por su hijo Enrique IV
(que al momento tenía 10 años de edad). Agnes, de forma arbitraria, el 28 de octubre de 1061,
coronó papa al que vendría a ser conocido como el antipapa Honorio II. La población, ya cansada
de los vicios prevalecientes en el clero, apoyaba a Alejandro II. Poco después, la emperatriz fue
destronada y arrepentida de haber nombrado a Honorio II, se retiró a vivir sus últimos años en un
convento. En 1064, tras la investigación de las dos elecciones papales, llevada a cabo por
Burchard, obispo de Halberstadt, Honorio II fue excomulgado y Alejandro II confirmado plenamente.
En algunas ocasiones,
Honorio II intentó de nuevo hacerse de la tiara papal, pero sin mayor éxito
hasta que murió en 1072.  El cardenal Hildebrando, en ningún momento cedió en su apoyo a
Alejandro II, bajo cuyo reinado se combatió tenazmente a los obispos participantes en actos de
simonía así como la incontinencia sexual en todos los estratos de la escala jerárquica de la iglesia y
de los regentes, príncipes, reyes o emperadores de Europa. Años después de la muerte de
Alejandro II, Pedro Damiani, otro de los reformadores, amenazó con excomulgar al emperador
Henry IV que pretendía repudiar a su legítima esposa, Berta de Turín, para casarse con una
amante. En el año 1069, el emperador Enrique IV, ya de 18 años de edad, nombró como arzobispo
de Milán a Godofredo, un clérigo acusado de simonía; Alejandro II inmediatamente invalidó la
elección, lo que el emperador no aceptó sino ordenó que Godofredo fuera investido
solemnemente. Alejandro II respondió anatematizando a los consejeros de Enrique IV y nombrando
como arzobispo de Milán a un clérigo de nombre Atto. A la muerte de Alejandro II, el 21 de abril de
1073, la situación del arzobispo de Milán quedó sin resolver.
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