Nació en el año 304, siguiendo la tónica de Victor I, convirtió el latín en la lengua litúrgica de la iglesia. Defendió lo que consideraba la primacía eclesiástica de Roma. Se impuso sobre Constantinopla y fue el primero en llamar a Roma "Sede Apostólica". Reprimió exitosamente el arrianismo que negaba la divinidad de Cristo. Organizó los archivos papales y restauró las catacumbas. Encargó a Jerónimo la traducción de la Vulgata Latina. Dámaso es recordado como hombre íntegro y tenido en gran estima. Murió en el año 384.