Colegio Evangélico La Palabra Quetzaltenango, Guatemala C.A.
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Oscar A. Domínguez L.
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Ceferino
199-217 d.C.
Hipólito describe al Papa Ceferino como un hombre simple, sin mayor educación.
Posiblemente se dedicó a la administración práctica de la iglesia y no a estudios teológicos.
El cementerio que había sido comprado por la iglesia durante el reinado de Victor I fue
administrado por Calixto (más tarde papa Calixto I) y lleva su nombre. Calixto se convirtió
en el ayudante de Ceferino y le sucedería a la muerte de éste en el año 217. Bajo el
emperador Lucio Septimio Severo la persecución del imperio romano contra la iglesia
aumentó. En el año 202 Severo proclamó un edicto por el cual prohibía la conversión al
cristianismo. Quien se convertía en cristiano era objeto de terribles castigos y hasta la
muerte, entre los innumerables cristianos que murieron durante esta persecución, se
encuentra Leonidas, el padre del teólogo y erudito cristiano Origenes. Ceferino también tuvo
que hacer frente a crecientes movimientos heréticos dentro de la iglesia. Incluso Natalis, un
resuelto líder cristiano que a pesar de las torturas había mantenido su fe ante los jueces
romanos, fue convencido de que seguir la secta de Teodoto el curtidor. Natalis se arrepintió
pidió perdón y fue restituido a la comunión de la iglesia. También estaban los movimientos
heréticos de los montanistas, los marcionistas, los unitarios, modalistas y muchos otros. El
montanista Próculo publicó una apología de su movimiento. Esta obra fue refutada
brillantemente por Cayo, un cristiano muy respetado. A pesar de su trayectoria dentro de la
iglesia, Cayo negaba la autenticidad e inspiración del libro de Apocalipsis. Otro brillante
teólogo, Hipólito escribió “Capita contra Caium”. Hipólito sustentaba una teología herética,
proponiendo que una entidad llamada “logos” que no tenía ninguna relación con el Padre, se
había encarnado en Jesucristo. Ante el surgimiento del movimiento de Hipólito, surgió otra
corriente de pensamiento encabezada por Cleomenes y Sabelio que eran monarquianistas o
modalistas y creían que Jesús no era la segunda persona de la trinidad, sino sólo otro
“modo” en el que el Padre se manifestaba por lo que se les llamó modalistas. Ante todas las
corrientes heréticas, Ceferino declaró la deidad de Jesús por lo que Hipólito que era muy
influyente dentro de la iglesia, le pidió que modificara su posición y declarara que Jesús no
era parte de la trinidad y condenara la doctrina de los modalistas. Ceferino se rehusó por lo
que Hipólito se distanció de Ceferino y enderezó su enojo contra Calixto el consejero del
papa. Luego de la muerte de Ceferino, Calixto fue nombrado sucesor, esto causó que
Hipólito se separara de la iglesia erigiéndose como antipapa.
Ceferino siempre mantuvo su posición y fe en la Trinidad de Dios. Ceferino murió el 20 de
diciembre del año 217. Fue enterrado en el cementerio Calixto en la Vía Appia en Roma.