Movimiento herético cristiano del siglo II d.C. Fue fundado por un profeta de nombre Montano originario de Frigia (antigua región de Asia menor, hoy Turquía). El movimiento comenzó en el año 156 d.C. cuando Montano llegó a un poblado, supuestamente entró en un trance y comenzó a profetizar en lo que decía era la voz del Espíritu Santo. Montano se hacía acompañar solamente por dos mujeres jóvenes de nombre Priscila y Maximila. Esta prédica fue diseminada por toda Asia menor y sostenía que el Espíritu Santo se manifestaba por medio de Montano y sus seguidores. También enseñaban que la Segunda Venida de Cristo era inminente y que si alguien se alejaba de la Gracia de Dios ya no podía ser restaurado.
Los montanistas se apartaban de todo lo que pareciera mundano y se dedicaban en cuerpo y alma a prepararse para la inminente Segunda Venida de Cristo Jesús.
Para el tiempo en que surgió el montanismo, el imperio romano estaba haciendo una gran persecución contra los cristianos, especialmente durante el reinado del emperador Marco Aurelio, entre el 161 y el 180 d.C. y esta doctrina ordenaba que los cristianos no eludieran sino antes bien buscaran la persecución y el martirio.
En el año 177, el movimiento montanista fue declarado herético y fue excomulgado, de ahí en adelante seguiría como una secta separatista, el montanismo alcanzó su mayor brillo en el siglo III cuando tuvo como adherente al famoso teólogo cristiano Tertuliano, originario de la ciudad de Cartago. Después de Tertuliano, el montanismo continuó expandiendo su influencia hasta el siglo VI en el que practicamente desapareció.