Su nombre, Tascio Cecilio Cipriano. Nació en el seno de una familia noble alrededor del año 200 d.C. Cuando por el año 245 se convirtió al cristianismo, se despojó de su fortuna y la repartió entre los pobres. En el año 248 fue nombrado obispo de Cartago (hoy Tunicia). Poco después de asumir su cargo, el emperador romano Decio inició una terrible persecución contra los cristianos. Muchos creyentes se apartaron de la fe y Cipriano tuvo que huir de Cartago para salvar la vida.
La persecución terminó en el año 251, bajo el reinado del emperador Treboniano Galo, pero la iglesia estaba dividida entre quienes no deseaban que se permitiera el retorno de los que se habían apartado de la fe, a los que llamaban "lapsi" y quienes adoptaban una posición más suave y abogaban por permitirles el retorno. Cipriano defendió el retorno de casi todos los "lapsi", mientras que Esteban I (el obispo de Roma) opinaba que debía extenderse el perdón a todos; esta diferencia de opinión llevó a los dos hombres a una acre confrontación.
Durante la persecución realizada por el emperador romano Publio Licinio Valeriano, Cipriano fue capturado, juzgado sumariamente y decapitado en el año 258.