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Carta abierta sobre la traducción
Por el Dr. Martín Lutero
Título original: "Sendbrief von Dolmetschen".
Prefacio de Wenceslas Link a todos los creyentes en Cristo:
El sabio Salomón dice en Proverbios 11: "Al que retiene el grano, el pueblo lo maldecirá: Mas
bendición será sobre la cabeza del que vende".
Este verso habla verdaderamente de todo lo que concierne y puede servir al bien común de la
cristiandad. Esta es la razón por la que el amo en el evangelio le da una reprimenda al siervo infiel
como a un perezoso por haber escondido y enterrado su dinero.
Así que esta maldición del Señor y de la iglesia entera puede ser evitada, yo debo publicar esta
carta que vino a mi poder por medio de un buen amigo. No podría retenerla, como ha habido
mucha discusión acerca de la traducción del Antiguo y Nuevo Testamentos.
Los que desprecian la verdad han dicho que el texto ha sido modificado y hasta falsificado en
muchos lugares lo que ha asombrado a muchos cristianos simples, aun entre los educados que no
saben hebreo ni griego. Se espera devotamente que con esta publicación las imprecaciones de
los impíos serán detenidas y los escrúpulos de los devotos removidos, al menos en parte.
Hasta puede dar lugar a más escritos sobre asuntos y preguntas como éstas. Así que le pido a
todos los amigos de la verdad que tomen este trabajo seriamente en sus corazones y fielmente
oren a Dios para que les de una comprensión apropiada de las divinas Escrituras para la mejora y
el aumento de nuestra cristiandad común.
Nuremberg, septiembre 15 de 1530.
Al Honorable y Digno N., mi favorito señor y amigo. Gracia y paz en Cristo, honorable, digno y
apreciado Señor y amigo. Recibí su escrito con las dos preguntas y su petición por mi respuesta.
En primer lugar, preguntas ¿por qué en el tercer capítulo de Romanos tradujo las palabras de San
Pablo: "Arbitramur hominem iustificari ex fide absque operibus" como "Sostenemos que los
humanos serán justificados sin las obras de la ley sino solamente por fe". Usted también me dice
que los papistas están causando gran revuelo porque el texto de San Pablo no contiene la palabra
"sola" (en latín sola), y que yo haya cambiado las palabras de Dios no debe ser tolerado.
Segundo, me preguntas si los santos que ya han partido interceden por nosotros. Con respecto a
la primera pregunta, si deseas puedes darle a los papistas esta respuesta por mí:
Primero, si yo, el Dr. Lutero hubiera pensado que todos los papistas juntos fueran capaces de
traducir correctamente siquiera un pasaje de la Escritura, yo habría juntado suficiente humildad
para pedirles su asistencia para traducir el Nuevo Testamento al alemán. Sin embargo, les ahorré
a ellos y a mí los problemas pues sabía y aún sé y veo con mis propios ojos que ninguno de ellos
sabe hablar o traducir alemán. Es obvio sin embargo, que están aprendiendo a hablar y a escribir
alemán con mis traducciones. Así que, están robándome el lenguaje, un idioma del que tenían
poco conocimiento antes de esto. Y en vez de agradecerme, utilizan el lenguaje en mi contra. Me
da risa pensar que le he enseñado a hablar a mis enemigos, mis estudiantes ingratos.
Segundo, puedes decirles que yo concientemente he traducido el Nuevo Testamento al alemán
con lo mejor de mi habilidad y que no he forzado a nadie a leerlo. Al contrario, lo he dejado
abierto, solamente haciendo la traducción como un servicio a quienes no podrían hacerlo.
Ninguno tiene prohibido hacerlo mejor, si alguien no desea leerlo que lo deje donde está, porque
yo no le pido a nadie que lo lea ni alabo a nadie que lo haga. Es mi Testamento y mi traducción y
seguirá siendo mío. Si he cometido errores en él (aunque no estoy conciente de ninguno, no
estaría dispuesto a traducir mal intencionalmente ni una sola letra). No permitiré que los papistas
juzguen, pues sus orejas todavía son largas y sus rebusnos todavía son muy débiles para ser
capaces de criticar mi traducción. Yo sé muy bien cuánta habilidad y duro trabajo, comprensión e
inteligencia se necesita para una buena traducción. Ellos saben de traducción menos que el burro
entiende de molinos, porque ellos nunca lo han intentado.
Dicen que "El que construye junto al camino tiene muchos patrones", conmigo es igual. Aquellos
que ni siquiera han podido hablar correctamente (para qué hablar de traducir) se han convertido
de pronto en maestros y yo en su pupilo. Si yo hubiera tenido que preguntarles cómo traducir las
primeras dos palabras de Mateo "Liber Generationis" al alemán, ninguno de ellos hubiera podido
decir palabra alguna. ¡Y ellos juzgan todos mis trabajos! ¡Excelentes individuos! Para San
Jerónimo fue también así, cuando tradujo la Biblia. Todo mundo era su maestro y él era un
incompetente cuando juzgaba sus obras gente que no podía ni limpiarse sus propias botas. Es
por eso que se requiere de mucha paciencia para hacer buenas cosas en público, porque el
mundo cree que es el amo del conocimiento, siempre capaz de poner los puntos sobre las íes y no
juzgándose a sí mismo pues esa es la naturaleza del mundo, no puede ser diferente.
Con gusto desearía ver a un papista venir a traducir al alemán una epístola de San Pablo, o uno
de los profetas y hacerlo sin utilizar el alemán de Lutero o su traducción. Entonces uno podría
admirar una traducción excelente, bella y digna de encomio. Hemos visto que *********** desde
Dresden se ha autonombrado amo de mi Nuevo Testamento (No mencionaré su nombre en mis
libros pues él ya tiene su juez y es bien conocido), él admite que mi alemán es bueno y dulce y que
él no podría mejorarlo. Sin embargo, ansioso de deshonrarlo, tomó mi traducción del Nuevo
Testamento palabra por palabra y removió mis prefacios y glosas, reemplasándolas con las de él.
¡Luego publicó mi Nuevo Testamento con su nombre! Queridos niños, cuánto me dolió cuando
cuando su príncipe en un detestable prefacio condenó mi trabajo y prohibió a todos leer el Nuevo
Testamento de Lutero pero al mismo tiempo recomendaba leer el Nuevo Testamento que
supuestamente había traducido este impostor, aunque era el mismo Nuevo Testamento traducido
por Lutero.
Ninguno piense que estoy mintiendo, pongan mi traducción a la par de la suya y comparen. Se
darán cuenta quién fue el verdadero traductor de ambas. Este hombre la ha parchado en algunos
lugares y la ha reordenado (aunque no me gusta del todo) lo dejo ser porque no me hace daño en
cuanto al documento concierne, pero me ha hecho reir que tanta sabiduría, que tan terriblemente
condenó, vituperó y prohibió my Nuevo Testamento cuando fue publicado bajo mi nombre, pero
recomendó que fuera leído cuando fue publicado bajo otro nombre. ¿Qué clase de virtud es esta,
que vitupera y amontona fama sobre el trabajo de otro y luego se lo roba y lo publica bajo su
propio nombre? Busca gloria y estima por medio del vituperado trabajo de otro. Dejo esto en
manos de su Juez. Yo estoy contento y satisfecho de que mi trabajo (como también dice San
Pablo) sea impulsado por mis enemigos y el el trabajo de Lutero, sin el nombre de Lutero sino con
el nombre de su enemigo deba ser leído, ¿Qué mejor venganza?
Volviendo a la situación que teníamos en la mano, si tu papista quiere hacer un gran revuelo sobre
la palabra "sola", dile esto: "El Dr. Martín dice que un papista y un burro son la misma cosa". "Sic
volo, sic iubeo, sit pro ratione voluntas" (lo quiero, lo mando, mi voluntad es suficiente razón).
Porque no vamos a convertirnos en estudiantes y seguidores de los papistas, más bien, nos
convertiremos en sus jueces y amos. Nosotros también vamos a ser orgullosos con estos cabezas
de piedra, y a decir tal como dijo San Pablo, yo también diré de estos burros: ¿Son ellos
doctores? Yo también. ¿Son eruditos? Yo también. ¿Son filósofos? Yo también. ¿Son lingüistas?
Yo también. ¿Son conferencistas? Yo también. ¿Escriben libros? Yo también.
Yo iré más allá, yo puede hacer exégesis de los Salmos y los profetas y ellos no. Puedo traducir y
ellos no. Puedo leer las Santas Escrituras y ellos no. Puedo orar y ellos no. Bajando a su nive
digo que: Yo puedo filosofar y hacer su dialéctica mejor que todos ellos juntos. Además, yo sé
que ninguno de ellos entiende a Aristóteles. Si de hecho, cualquiera de ellos puede comprender
correctamente una parte o un capítulo de Aristóteles, ¡yo me comeré mi sombrero! No exagero,
pues desde mi niñez he sido educado y he practicado su ciencia. Reconozco qué tan ancha y
profunda es. Ellos también saben que todo lo que pueden hacer yo puedo igualarlo, pero me
toman como un extraño en su disciplina; estos tipos incurables, como si yo hubiera llegado esta
mañana y no supiera lo que saben y enseñan. Cómo ellos tan brillantemente desfilan alrededor de
su ciencia, me tratan de enseñar lo que pasé hace veinte años...
Los escritos
de Martín Lutero
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