
69-79 Vespasiano, Tito Flavio
Fundador de la dinastía Flavia. Nació en el año 9 d.C. en el seno de una familia humilde en la
localidad Falacrinae, en las proximidades de Reate (hoy Rieti, en Italia). Su abuelo fue centurión, y
su padre équite. El nombre de su madre era Vespasia Polla y tenía un hermano mayor de nombre
Flavio Sabino. Ambos hermanos entraron a formar parte del Senado romano. Entre los años 42 al
47, Vespasiano tomó parte en las guerras de Germania y Britania y durante el reinado de Claudio,
fue recompensado con el mando de una legión en Germania. En el año 51 fue nombrado cónsul y
en el 66 el emperador Nerón lo envió como procónsul, a sofocar la insurrección judía de los zelotes
en Palestina. Se considera que fue Vespasiano el que saqueó la comunidad de Qumram en el año
66.
El 1 de julio del año 69 fue aclamado emperador por las tropas romanas estacionadas en Egipto y
el 11 de julio por las tropas que ocupaban Judea. Pocos días más tarde, las tropas estacionadas
en Siria y en el área del Danubio también lo proclamaron emperador. Vespasiano se instaló en
Egipto y desde esa posición estratégica bloqueó el suministro de granos de África a Italia.
Mientras tanto, las tropas de Siria, bajo el mando del general Muciano, leal a Vespasiano iniciaron
la marcha sobre Italia. Por el norte, las tropas destacadas en Panonia y Mesia, bajo el mando del
general Antonio Primo tomaron Aquilea y el valle del río Po. Antonio Primo estableció su cuartel
general en Verona. Las tropas leales al emperador Vitelio trabaron combate con las tropas al
mando de Antonio Primo en la localidad de Cremona, donde salieron victoriosas las fuerzas
insurrectas. A principios de diciembre de ese año, Flavio Sabino, hermano de Vespasiano y
Domiciano su hijo trataron de llegar a un acuerdo con Vitelio, para detener la guerra civil y el
desangramiento del ejército romano. Sabino y Domiciano le propusieron a Vitelio que abdicara,
pero Vitelio no aceptó los términos. El 18 y 19 de diciembre, se dio un motín entre las fuerzas de
Vespasiano que eran comandadas por Flavio Sabino y Domiciano. Como resultado de ese motín,
Flavio Sabino murió en circunstancias inciertas y Domiciano logró escapar con vida pero a costa de
la vida de muchos de sus hombres. El 20 de diciembre, luego de vencer a los pretorianos que
resistieron a ultranza de forma heroica, Antonio Primo entró a Roma. Al enterarse de la entrada de
las tropas leales a Vespasiano, el populacho desnudó a Vitelio y lo asesinó. Su cadaver fue
echado al río Tiber. Ante esos acontecimientos, el senado romano se apresuró a reconocer como
emperador a Vespasiano. Por razones que desconocemos, Vespasiano se quedó en Egipto hasta
el mes de agosto del año 70. Mientras tanto, el gobierno de Roma estuvo a cargo de su hijo
Domiciano que junto a Tito fueron nombrados césares. Poco después de tomar el poder,
Vespasiano envió a su hijo Tito a Judea, con el propósito de sofocar una nueva rebelión.
Jerusalén, la capital, cayó en manos de los romanos en el año 70, después de seis meses de sitio.
Casi tres años después cayó la fortaleza de Masada luego de un prolongado sitio y de un cruento
asedio a cargo de la X legión romana, los ocupantes de Masada prefirieron suicidarse antes que
caer prisioneros de los romanos. También al norte de Roma estallaron rebeliones, los bátavos
dirigidos por Julio Civil y apoyados por varias legiones desafectas a Vespasiano se levantaron
contra Roma. Poco después se sumaron al levantamiento diversos grupos galos, germanos y
treverios. A mediados del año setenta, las tropas de Vespasiano derrotaron a los alzados (en esta
campaña Vespasiano utilizó ocho legiones). Pronto surgieron otros frentes de insurrectos que a su
vez fueron reducidos pero con un alto costo en vidas. Las luchas intestinas desangraban a Roma,
la disciplina de las legiones se hallaba en un punto muy bajo por lo que Vespasiano tuvo que tomar
medidas de emergencia, también reinstauró los impuestos que Galba había abolido y moderó el
gasto público. Luego de varias brillantes maniobras en los terrenos militar, económico y político,
Vespasiano logró estabilizar la economía y el clima político de Roma. A pesar de haber encontrado
las arcas del imperio vacías, en parte por los excesos de Nerón y en parte por las guerras internas,
al poco tiempo inició un extenso programa de construcción, la construcción del Coliseo, el Foro y
otras obras importantes que hasta hoy permanecen como testimonio de su reinado. Cuando ese
programa comenzó, Roma todavía mostraba los efectos del gran incendio provocado por el
emperador Nerón.
Una vida austera
Vespasiano llevó una vida austera y de ahorro, misma que se reflejaba en la administración de
todas las ramas del gobierno que hasta hoy se recuerda como excepcionalmente honesta.
Aparte de Augusto, Vespasiano era el primer emperador que conocía personalmente casi todo el
imperio, ese conocimiento ayudó a darle sentido práctico a sus reformas de reubicación,
delimitación y agrupación de las colonias imperiales.
Rescató la tradicional disciplina militar y de forma sabia ordenó que los mandos militares estuvieran
sólo en manos de militares experimentados, no de funcionarios civiles que aspiraban a tales
posiciones para mejorar su curriculum. Un ejemplo de esa política fue el nombramiento de Trajano,
quien pocos años después sería emperador. Entre las muchas reformas que impulsó en el ejército
está la mejora de las unidades auxiliares de caballería, de las defensas fronterisas, la construcción
de fortificaciones de piedra. A pesar de estar en deuda con sus tropas, no les concedió premios
extraordinarios, ni les aumentó el salario, corriendo el riesgo de perder su apoyo.
Galos e hispanos en el senado
Como medida política inteligente, incluyó en el senado a burgueses provenientes de lejanas partes
del imperio como galos e hispanos, que de otra forma no hubieran alcanzado esa dignidad. Le
concedió la ciudadanía romana a gran número de habitantes de la parte occidental del imperio,
medida que lo hizo popular en muchos estratos de la sociedad imperial.
Con el propósito de evitar rebeliones o posibles usurpaciones, alejó a sus generales de la vida
pública y estableció a sus dos hijos, Tito y Domiciano en la linea sucesoria al trono. Hizo desterrar
a varios filósofos estoicos y cínicos junto a gran cantidad de pensadores republicanos. Por lo
demás, trató de mantener relaciones cordiales con el senado en el que hizo fuertes depuraciones.
Su política de promoción de ciudadanos provenientes de regiones lejanas del imperio significó un
importante nucleo de simpatía, especialmente de parte de aquellos que gracias a su favor, ahora
gozaban de una buena posición. Ese apoyo no siempre fue suficiente para garantizar el total
respaldo a sus decisiones.
Al parecer, el reinado del emperador Claudio le sirvió de ejemplo moralizante a Vespasiano.
Aunque fue tolerante con el cristianismo, protegió e impulsó la religión egipcia que desde principios
de su reinado lo declaró dios.
Un emperador honesto y hábil
Vespasiano reconstruyó el imperio romano que había sido dilapidado por Nerón y llevado al borde
del caos por casi año y medio de guerra civil. La historia registra a Vespasiano como un
emperador honesto y hábil. Muy pocos emperadores romanos llegarían a tal designación.
Vespasiano murió de causas naturales en su residencia ubicada en las afueras de Roma en el
verano del año 79.


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