
14-37 Tiberio, Julio César Augusto (42 a.C. 37 d.C.)
Hijo de Tibero Claudio Nerón y de Livia Drusila. Nació en Roma el 16 de noviembre del año 42 a.C. Por
parte de Livia Drusila, Tiberio estaba emparentado con distintas familias aristócratas de Roma. Su
madre se divorció en el año 39 a.C. y se casó con Octavio que vendría ser el primer emperador. De
ese momento en adelante, el nombre de Tiberio estaría irremisiblemente ligado al de Octavio, ***muchas
veces para detrimento del jóven. La primera aparición de Tiberio en púlico fue a la edad de 9 años,
durante el funeral de su padre Tiberio Claudio Nerón, cuando dirigió las palabras de despedida. En el
año 29 a.C. Tiberio tomó parte en las celebraciones con las que Augusto conmemoraba su victoria
sobre Marco Antonio y Cleopatra. Durante el desfile, el jóven Tiberio desfiló en el carro triunfal de
Augusto. En el año 27 a.C. Tiberio cumplió quince años y luciendo su “Toga Virilis” fue presentado ante
el foro romano por su padrastro Augusto. El emperador nombró a Tiberio como cuestor a la edad de
diez y siete años, cinco años antes de lo establecido por la ley. A los veintidos años Tiberio tomó parte
en una de las mayores azañas militares de su padrastro, la victoria sobre los partos. En esa épica
victoria, fueron recuperados los estandartes y las águilas capturadas por los partos a las derrotadas
legiones de Marco Licinio Craso (53 a.C.), Decidio Saca (40 a.C.) y Marco Antonio (36 a.C.). A los
veintinueve años fue nombrado cónsul. Junto a su hermano Druso Claudio Nerón, Tiberio combatió a
las tribus de los Alpes y fue gobernador de la Galia Comata. En el año 19 a.C. Tiberio se casó con
Vipsania Agripina, hija adoptiva de Augusto, pero siete años después, cuando murió el general Vipsanio
Agripa que estaba casado con Julia, Augusto le ordenó a Tiberio que se divorciara de Vipsania Agripa y
se casara con Julia, hija de Augusto y ahora viuda de Vipsanio Agripa. Esa unión fue un total fracaso y
no tuvieron hijos, la conducta de Julia era muy cuestionable y el mismo Augusto le prohibió a Tiberio
que viera más a su hija. Julia fue acusada de libertinaje y enviada al exilio, del que nunca volvió. Ese
fracaso no menoscabó la posición de Tiberio y le fueron encomendadas importantes tareas militares,
las que cumplió con éxito. En el año 9 a.C. Druso, el hermano de Tiberio murió a causa de una
enfermedad. En los años 7 y 6 a.C.Tiberio fue nombrado nuevamente cónsul; para entonces ya era el
seguro sucesor de Augusto.
En el año 6 a.C. Tiberio se retiró de la vida pública sin el consentimiento de su padrastro Augusto.
Separado definitivamente de Julia y por razones desconocidas, se fue a la isla de Rodas, llevando
consigo solamente a unos pocos de sus amigos personales y al un astrólogo de nombre Thrasyllus.
Augusto no tomó favorablemente este movimiento, pues interrumpía todos sus planes para la
sucesión. Si algo le ocurriera a Augusto, no habría sucesor en su familia y el poder imperial
seguramente sería puesto en manos de cualquiera de los ambiciosos políticos que rodeaban al
emperador. El disgusto de Augsuto fue patente cuando no le permitió a Tiberio volver a Roma y
cuando en el año 1 a.C. no le renovó el nombramiento de cónsul. En el año 2 d.C. Lucio César, uno de
los posibles candidatos al trono romano murió en Massilia (hoy Marsella en Francia), víctima de una
súbita enfermedad. Augusto que todavía se oponía al regreso de Tiberio a Roma, cedió ante las
súplicas de Livia Drusila, la madre de Tiberio. El retorno a Roma no fue apoteósico para Tiberio, por el
contrario, fue relegado a un limbo político. Fue hasta que Gayo César el otro heredero que se estaba
preparando para la sucesión murió durante una batalla en Armenia, que Augusto volvió a posar sus
ojos en Tiberio. Para mostrar que nuevamente lo aceptaba, lo adoptó como su hijo en el año 4 d.C.
Por ese tiempo también Germánico, el hijo de Druso fue adoptado por Augusto. Es claro que el
propósito de Augusto era tener un grupo de posibles herederos. En el año 13 d.C. los derechos
proconsulares de Tiberio fueron extendidos hasta abarcar los derechos de Augusto. Esto lo colocaba
como coemperador.
A la muerte de Augusto, el 19 de agosto del año 14 d.C., Tiberio lo sucedió en el poder. Por primera
vez en la historia de Roma, los poderes investidos en Augusto eran transferidos y usados por otro
gobernante. Tiberio fue confirmado por el senado el 18 de septiembre de ese mismo año. Según el
recuento de Tácito, el nuevo emperador carecía del tacto de Augusto y en su primera reunión con el
senado confundió a los senadores que no sabían si dar crédito o no a sus palabras, ya que por una
parte parecía no querer ser el emperador, pero por otra se mostraba ansioso de ser confirmado en el
poder. Finalmente uno de los senadores le dijo: “¿Señor, hasta cuando va a permitir que el estado esté
sin cabeza?”. Con aparente desgano, Tiberio recibió la investidura del senado, aunque no aceptó el
título de Augusto. Durante todo su reinado, Tiberio intimidó al senado, muchas veces se mostró
totalmente falto de tacto. La buena relación que Augusto cultivó había desaparecido; parecía esperar
que el senado leyera sus pensamientos, que actuara según sus deseos más que según sus palabras y
peticiones. Un día, frustrado por lo que parecía ser una constante batalla con los senadores, dijo de
ellos: “...Son hombres dignos de ser esclavos”.
Los problemas de Tiberio se extendieron a Panonia y Alemania, donde se sublevaron las tropas
exigiendo mejores condiciones y mejores salarios. La revuelta fue reprimida por Druso y Germánico, los
hijos de Tiberio, quienes lograron aplacar y dominar a los sublevados, con el costo de un trágico baño
de sangre. El triunfo de Germánico fue celebrado en Roma en el año 17 d.C. Poco después
Germánico fue enviado en otra comisión militar hacia Armenia y Partia. En en el año 19 d.C. Julio César
Germánico murió en Antioquía, posiblemente envenenado. Poco antes de morir Germánico acusó de
su asesinato a Calpurnio Piso, el gobernador de Siria, aunque muchas sospechas cayeron sobre el
propio Tiberio. Piso fue juzgado por el senado, donde según la crónica del historiador Tácito, amenazó
con revelar documentos que comprometían a Tiberio. Cuando vio que Tiberio no acudía en su ayuda y
que su estratagema había fallado, Piso se suicidó. En los meses que siguieron a la muerte de
Germánico, Sejano instigó a Tiberio para perseguir a Agripina la viuda de Germánico. La razón de la
persecución contra Agripina fue que los hijo de ésta eran posibles sucesores al trono. Finalmente
Sejano logró que Agripina fuera exiliada a la isla Pandataria (hoy Ventone cerca de Nápoles). A la
muerte de Germánico, el sucesor de Tiberio era su otro hijo, Druso.
Lucio Elio Sejano
Hijo de Seius Strabo. Cuando Seius fue nombrado prefecto de Egipto, Sejano quedó como prefecto
pretoriano, puesto que hasta entonces compartía con su padre. Valiéndose de diferentes maniobras
logró ganar el favor de Tiberio y llegó a ser su principal consejero. Usualmente, las tropas se hallaban
fuera de Roma, pero se le atribuye a Sejanus haber manipulado a Tiberio para traer a Roma a las
tropas pretorianas, en total 9 cohortes, un aproximado de 9,000 hombres que estaban directamente
bajo el mando de Sejano. La habilidad con que Sejano utilizaba sus contactos en las altas esferas de
Roma hizo que muy pronto comenzaran a levantar sus estatuas en todos los lugares públicos. El mismo
Tiberio lo reconocía como su “ compañero de luchas”. Pero Tiberio ignoraba las intenciones de
Sejano, que aprovechando la confianza del emperador, sedujo a Livila, la esposa de Druso, uno de los
hijos de Tiberio. No se sabe si porque Druso se enteró de la relación entre Sejano y Livila o porque
Druso desconfiaba de Sejano, pero en el año 23 d.C. Druso fue envenenado por Livila y Sejano.
Aunque algunos nobles recelaban de Sejano, la culpa del crimen se desvaneció y la posición
privilegiada que éste último tenía no fue dañada. En el año 25 d.C. Sejano le pidió a Tiberio
autorización para casarse con Livila, la viuda de Druso, pero Tiberio no aceptó. En el año 26 Tiberio se
retiró de la vida pública enclaustrándose en la isla de Capri. Este movimiento dejó a Sejano
prácticamente como emperador y a todos sus enemigos políticos a su merced. Tal fue el caso
deAgripina y su familia que fueron encarcelados. Nada parecía estorbar la carrera de Sejano hacia el
poder, en el año 30 Tiberio finalmente accedió a la boda de Sejano y Livila. En el año 31 d.C. Sejano
fue confirmado como cósul, cargo que compartía con Tiberio. Pero las cosas cambiaron súbitamente
para Sejano. El 18 de octubre de ese año fue llamado con urgencia al senado, al llegar se enteró que
acababa de llegar una carta de Tiberio. Sejano esperaba que aquella carta llevara la confirmación de
que Tiberio lo nombraba oficialmente corregente, pero en vez de eso, lo denunciaba como traidor y
ordenaba su arresto. El senado se llenó de gritos y los simpatizantes de Sejano abandonaron el recinto
a toda prisa. El mando de la guardia pretoriana había sido transferido en secreto a Quinto Sutorio
Macro, quien arrestó a Sejano, lo puso en un calaboso y poco después lo ejecutó de forma sumaria. Al
mismo tiempo era arrestada y ejecutada toda la familia de Sejano. Livila su esposa no escapó de la
muerte, lo mismo que todos sus amigos y colaboradores. Todavía en el año 33 d.C. se llevaron a cabo
varias ejecuciones de partidarios de Sejano.
Tiberio dijo que había hecho ejecutar a Sejano porque fue informado de la participación de éste en la
muerte de Germánico. Tiberio mentía, ya que luego de la caída de Sejano, Agripina, la viuda de
Germánico y Druso su hijo permanecieron bajo arresto y murieron de forma poco clara.
Tiberio era un hombre enigmático. Era inteligente y astuto pero muy proclive a frecuentes ataques de
depresión y mal genio. Esas cualidades negativas influyeron de igual forma en su carrera como
emperador. A pesar de su aguda inteligencia, frecuentemente era manipulado por individuos perversos
y carentes de escrúpulos.
Son muchos lo que apuntan que a pesar de su enorme capacidad militar, durante su reinado, las
fronteras del imperio no fueron ensanchadas con nuevas conquistas. También señalan que aunque
era un dotado administrador, permitió que sus acciones fueran influenciadas por individuos
inescrupulosos que junto a sus propios errores, hicieron que su memoria fuera manchada. Los últimos
años de su vida se enclaustró en la isla de Capri.
Tiberio murió en Misena, cerca de Nápoles, el 16 de marzo del año37, supuestamente fue asfixiado por
Sutorio Macro, el jefe de la guardia pretoriana.


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