Tigellinus fue nombrado inmediatamente prefecto de los pretorianos y muy pronto se vieron los
efectos nefastos de sus consejos.  En el año 62, envió a Octavia su esposa a la isla Pandataria
(hoy Ventotene, Italia) donde fue ejecutada por órdenes suyas.  Inmediatamente se casó con
Popea Sabina que se había convertido en su amante en el año 58.  De ese matrimonio nació una
niña que murió pocos meses después.  En el 62 también, las ciudades de Pompeya y Herculano
son dañadas seriamente por un terremoto.  Ese mismo año, instigado por Tigellinus, Nerón
instauró férreas leyes que castigaban con la pena de muerte a cualquiera que pudiera ser
sospechoso de traición o que de alguna forma pudiera ser considerado un peligro para la
estabilidad política del emperador.    

El año 64 incendió Roma y culpó del incendio a los cristianos a quienes persiguió
implacablemente.  Después del incendio inició un programa de reconstrucción que creó mucho
resentimiento entre la población, ya que mientras la ciudad necesitaba urgentes reparaciones,
Nerón dedicó enormes cantidades de materiales y recursos a la construcción de su mansión
llamada “Domus Aurea” (casa dorada) que abarcaba a toda la colina del Palatino.

En el año 65, Nerón escandalizó al Senado y a toda la aristocracia romana al presentarse
cantando en público.  Su creciente impopularidad hizo que se urdieran planes para asesinarlo.  
Cayo Calpurnio Pisón dirigió un levantamiento contra Nerón.  La rebelión fue contenida y la
mayoría de responsables ejecutados sumariamente.  Entre ellos estaba su asesor Tigellinus, el
escritor Petronio, el filósofo Séneca junto a su sobrino el poeta Marco Anneo Lucano, todos ellos
fueron obligados a envenenarse.  
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