41-54        Claudio I, Tiberio Claudio Druso Nerón Germánico

Nació en Lugdunum (hoy Lyon, Francia) en el año 10 a.C.  Su padre fue el general Druso el
Germánico, hijo de Augusto y Livia, su madre era Antonia, hija de Marco Antonio.  Claudio nació
con varios problemas de salud, al ir creciendo sus padres notaron que cojeaba, babeaba
incesantemente, era tartamudo y su salud en general era muy endeble, por lo que estaba
constantemente enfermo.  Toda su familia pensaba que por sus problemas físicos también tenía
problemas mentales y lo mantuvieron encerrado por temor a que la plebe lo avergonzara.  Durante
sus largos años de encierro, Claudio leía ávidamente.  Todo su estudio de historia y los
conocimientos que adquirió durante esos años, se reflejarían en muchas de las mejoras
administrativas que impulsó.    En el año 4, fue adoptado por Tiberio su tío.  Tiberio se convirtió en
emperador en el año 14.  Durante las intensas y sanguinarias luchas por el poder, el jóven Claudio
pudo sobrevivir solamente a causa del supuesto idiotismo que padecía.
Cuando su primo Calígula fue proclamado emperador, Claudio halló favor en la corte y el 1 de julio
del año 37 fue nombrado para una posición consular, tenía para entonces 47 años.    

Claudio emperador        
En las primeras horas de la tarde del 24 de enero del año 41 d.C. el emperador Calígula
presenciaba un festival de danza a poca distancia del palacio real.  En el festival también se
encontraba Claudio quien decidió retirarse y poco después de que saliera, Calígula también se
retiró a su palacio.  Mientras Caligula caminaba hacia su aposento, fue rodeado por soldados de
su guardia personal (pretorianos) y asesinado.  Poco después de la muerte de Calígula (el primer
emperador asesinado), el pánico se apoderó de la población.  Entre los pretorianos había un gran
número de soldados de origen germano, todos ellos eran incondicionalmente leales al emperador.  
Al oír la noticia, los soldados germanos montaron en furia y desesperación, matando a quien
tuvieran enfrente.  Otros pretorianos se dieron a la tarea de saquear el palacio imperial.  
No existe mucha documentación, pero la tradición dice que después del asesinato de Calígula,
algunos pretorianos hallaron a Claudio escondido tras unas cortinas, inmediatamente lo llevaron a
su campamento y lo proclamaron emperador.  Al parecer, Claudio nunca hizo nada por desmentir
esta historia.  Debe considerarse también la posibilidad que Claudio estuvo directamente
involucrado en el asesinato de Calígula.  Su partida poco antes del magnicidio parece sospechosa
pero todo queda en el campo de la especulación.  
Cuando el senado se enteró de la muerte del emperador, algunos senadores iniciaron un
movimiento tendiente a instaurar nuevamente la República, mientras la mayoría propuso se
nombrara un nuevo emperador.  En pocas horas llegó la noticia que los pretorianos ya habían
proclamado a Claudio como emperador.  El historiador Flavio Josefo es quien aporta mayores
detalles aunque todo el proceso de la proclamación es nebuloso.  Aparentemente, el Senado
envió a dos tribunos para que le pidieran a Claudio su renuncia a la designación de emperador.  Al
llegar al campamento pretoriano, los tribunos vieron el apoyo que los soldados le daban a Claudio,
por lo que le pidieron fuera al Senado para ser confirmado emperador.  Según Josefo, uno de los
enviados era Herodes Agripa.  El historiador Casio Dión también menciona el rol de Agripa en ese
momento histórico.  Otro historiador, Cayo Suetonio Tranquilo no hace mención de Agripa en ese
proceso.   
Al poco tiempo, el Senado se dió cuenta que en medio del caos no podrían  oponerse a la
voluntad del ejército por lo que la sesión se disolvió sin haber podido definir la suerte del imperio.  
Más tarde, ya entrada la noche, mientras el caos y el bullicio se propagaba por Roma, los
senadores se reunieron nuevamente en el Templo de Júpiter; esta vez, muchos de los senadores
habían huido de la ciudad.
Una vez reunidos, los senadores echaron mano de las fuerzas militares que tenían bajo sus
órdenes, eran unas tres o cuatro cohortes, aproximadamente unos 3,000 hombres.  Con estas
tropas, los senadores tomaron el Foro y el Palatino.  Se trazaron planes para armar a ex esclavos
y luchar por instaurar nuevamente la República.  Obviamente, para llegar a tal decisión tuvieron
que hacer a un lado todo escrúpulo legal.  Pero el intento no prosperó, las cohortes al mando del
Senado desertaron y se unieron a los pretorianos.
Al verse impotentes, los senadores se encaminaron al campamento pretoriano a mostrar su
respeto y aprobación al nuevo emperador.   Según Casio Dión, la causa de la deserción de las
tropas al mando del Senado el 24 de enero no fue el temor de que se restaurara la República,
sino el anuncio que Claudio había hecho un enorme donativo a todas las tropas urbanas.  Esta era
la primera vez que un nuevo emperador hacía un “donativo” a las tropas a cambio de su apoyo.

Claudio investido emperador
El 25 de enero del año 41, Claudio fue investido por el Senado como Tiberio Claudio César
Augusto Germánico.  Claudio no fue elegido por concenso, por el contrario, fue impuesto por las
armas.  Los senadores comprendieron que en el futuro, quien tuviera de su lado al ejército sería el
que gobernara Roma.
Poco después de su coronación, por razones eminentemente políticas, Claudio emprendió una
cacería de los asesinos de Calígula.  Una vez capturados fueron juzgados sumariamente y
ejecutados.  Al mismo tiempo, Claudio trató de ganarse el favor del ejército, para lograrlo, destinó
importantes recursos a la maquinaria militar y preparó una expedición contra Britania.  El intento
de anexión de la isla se inició a mediados del 43.  Pocas semanas después, Claudio visitó el teatro
de operaciones, acompañado de una gran comitiva.  Luego volvió a Roma a celebrar la "victoria".  
En realidad, Roma nunca logró anexarse la totalidad del Britania, y la lucha continuó por unos
cuarenta años.  A pesar de que no se había conquistado la totalidad del territorio británico, esa
anexión fue la más importante desde el reinado de Augusto.
Durante su reinado de Claudio nombró administradores civiles que no pertenecían a la clase
senatorial ni ecuestre.  Esta acción predispuso a la aristocracia romana contra el emperador,
quien prefirió rodearse de ex esclavos y plebeyos.  También fueron obligados a suicidarse o
fueron ejecutados 35 senadores y cientos de caballeros.  La promoción de los galos de pelo largo
al senado, así como la asignación de recursos monetarios para favorecer a las provincias lejanas
exacerbó al senado y la aristocracia.  En represalia de lo anterior, los aristócratas de Roma
envilecieron la memoria de Claudio y los historiadores antiguos lo describen como ignorante y
cruel.  Realmente no era ignorante, pues era uno de los pocos que sabían leer etrusco.  Cruel si
fue, especialmente en la administración de justicia contra sus enemigos, a quienes juzgaba en su
habitación y rodeado de unos pocos colaboradores de confianza.  El caso más sonado fue el de
Valerius Asiaticus, ex cónsul de la Galia y por mucho tiempo amigo personal de Claudio.  Valerius
cayó de la gracia del emperador por instigación de Mesalina.  Claudio hizo que lo condujeran a su
dormitorio, donde lo juzgó y lo forzó a suicidarse.

Programa de construcciones
Un nuevo acueducto para Roma, el “Acueducto Claudiano”, un nuevo puerto en las proximidades
de Ostia y el drenaje del lago Fucine estaban entre las obras más importantes de Claudio.  
Suetonio dice:  "Las obras públicas de Claudio, más que numerosas eran grandiosas y
necesarias".

Claudio y el pueblo judío
También por esos días, Claudio decretó que los judíos no debían ser estorbados en sus prácticas
religiosas y ellos a su vez estaban obligados a respetar las prácticas religiosas de los demás.  A
finales del año 41, Claudio hizo que fueran expulsados de Roma todos los miembros de una
sinagoga en la que se había armado un tumulto cuando se inició una airada discución entre judíos
cristianos y miembros de la sinogoga.  
Según Suetonio, en el año 49 Claudio expulsó de
Roma a todos los judíos que aparentemente se sublevaban constantemente  bajo la
dirección de un líder aparentemente llamado “Crestus”.
 

Las esposas de Claudio
Según Suetonio, la primera esposa de Claudio fue Plautia Urgulanilla, la segunda fue Aelia
Paetina, pero por razones que desconocemos, esas uniones no duraron mucho.
En el año 38, Claudio se casó con Valeria Mesalina, una jóven perteneciente a la noblesa.  
Tuvieron una hija (Octavia) en el 39 y un hijo (Británico) en el 41.  Todas las fuentes señalan a
Mesalina como una mujer pervertida y una promiscua sexual.  Organizaba frecuentes orgías y
finalmente en el año 48 mientras Claudio se encontraba en Ostia, Mesalina dio una fiesta en la
que se simuló su boda con Cayo Silius, un aspirante a cónsul.  Claudio se enteró e hizo que su
adúltera esposa y quienes participaron en la parodia fueran ejecutados.
Después de haber ejecutado a Agripina, Claudio permaneció soltero por unos meses.  
Seguidamente se casó con Agripina la Menor.  Esta mujer era hija de Germánico, hermano de
Claudio y hermana de Calígula.  Agripina tenía un hijo de un matrimonio anterior llamado Lucio
Domicio Ahenobarbo que luego sería conocido como Nerón.  Agripina pronto se convirtió en el
poder tras el trono.
El 25 de febrero del año 50 Claudio adoptó como su hijo a Domicio.  Desde ese momento, Domicio
sería conocido como Nerón Claudio Druso Germánico César.  Poco después el senado le concedió
a Agipina el título de Augusta, era evidente que el poder de Agripina se incrementaba con mucha
rapidez.  Se acuñaron monedas en las que el jóven Nerón fue aclamado como “Princeps
Juventutis”.  Mientras todo esto sucedía, Británico el hijo de Claudio permanecía casi al margen de
la atención pública y de su padre.  En el año 53, Nerón se casó con Octavia, la hija de Claudio.  
Ese matrimonio, casi le aseguraba a Nerón la sucesión al trono.  
Según el historiador Tácito, Agripina decidió que era tiempo de deshacerse de Claudio, para que
su hijo Nerón ocupara el trono.  La historia no muestra claramente la causa de la muerte de
Claudio, pero aparentemente fue envenenado por Agripina y murió la mañana del 13 de octubre
del año 54.  A las doce de ese mismo día, Nerón fue proclamado emperador en medio de una
cuidadosa trama política, preparada por Agripina.
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