Colegio Evangélico La Palabra
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En construcción
Ciencia y
cristianismo

Hoy el hombre tiene a su alcance valiosas herramientas y conocimientos que le ayudan
a estimar hace cuánto tiempo fue creada la tierra.  Uno de estos procedimientos es la
medición de la expansión del universo.  Basándose en el conocimiento que el universo
se está enfriando, que se expande y que se está desacelerando, el hombre puede con
relativa facilidad calcular la edad del universo.  

Albert Einstein trató de concebir un universo estático y constante, posiblemente por
temor a ser censurado por la comunidad científica.  Puesto que un universo en
expansión implicaba un inicio, aunque fuera remoto.  Un inicio requiere de un iniciador y
esta afirmación invariablemente conduce a la certeza de que ese iniciador es Dios.  
Aunque los resultados de su "Teoría de la Relatividad" proponía un universo en
expansión, Einstein, era muy reticente a aceptar la evidencia de Dios en sus ecuaciones
que invariablemente demostraban su presencia y su accionar.  Para cubrir con una
cortina de humo la invariable presencia de Dios (o un Creador) en sus ecuaciones,
Einstein agregó (se sacó de la manga, al igual que un mago) la que llamó "Constante
gravitacional representada en sus ecuaciones por la letra
L.  Años después, cuando
Edwin Hubble probó que las predicciones de Einstein en su teoría general de la
relatividad eran correctas y que las galaxias se alejan constantemente unas de otras,
Einstein admitió que su error más vergonzoso había sido negal la necesidad de un
comienzo y la existencia de una inteligencia superior.

Las observaciones modernas demuestran por el ritmo de expansión y desaceleración
del universo, que éste fue creado hace 15 mil millones de años.  Los últimos cálculos
realizados hasta la fecha confirman que la edad del universo es de entre 15 y 17 mil
millones de años.